• La Tercera Marcha

Alberto Di Lolli: “El morbo no forma parte de mi trabajo”


Noelia Villar.


La portada de El Mundo del pasado 15 de abril, volvió a abrir el debate periodístico sobre la ética y la necesidad de imágenes con contenido agresivo, explícito y la dignidad de las personas heridas o fallecidas. La portada contenía la imagen del cadáver de un hombre. Esta instantánea fue tomada por el fotoperiodista Alberto Di Lolli, quien se ha visto envuelto por la polémica sobre la necesidad de su fotografía tras ser publicada.
















En una entrevista para el programa ‘Rojo y Negro’ de Radio4G dijiste que en las fotografías buscabas un gesto que pudiera contar un titular o que una imagen transmitiese información. El pasado miércoles 15 de abril se publicó una fotografía hecha por ti en la que aparecía el cadáver de un hombre sobre un colchón. La foto fue portada de El Mundo y generó mucho debate y polémica. ¿Cuál era tu intención al hacer la fotografía de la portada de El Mundo? ¿Qué querías explicar?

Esa fotografía forma parte de un reportaje sobre la jornada de trabajo de una unidad de SAMU de Valencia, en el contexto de la pandemia por Covid_19. Mi intención era contar en un reportaje gráfico esa jornada de trabajo. La cita a la que haces referencia creo que es un titular de una entrevista a raíz del Premio Ortega y Gasset y si escuchas la entrevista completa, creo que lo que trataba de explicar es que mi trabajo no es hacer fotos sino informar, y que la fotografía de prensa debe tener un carácter informativo, por lo tanto se diferencia de la fotografía artística por ejemplo, donde el individuo trata de expresar sus inquietudes o sus impresiones o su mundo interior mediante imágenes. En el fotoperiodismo el criterio de las imágenes debe ser informativo y por lo tanto uno debe saber lo que ocurre en un lugar o lo que se dice en una entrevista para que las fotografías cuenten eso y no otra cosa.


Portada de El Mundo (la imagen puede herir la sensibilidad de algunas personas)

¿Crees que era la fotografía adecuada para poner en una portada de un diario?

Esto es una decisión editorial que compete a la dirección de un medio. Yo no decido la página donde se publican mis fotografías. Ahora bien, puedo decirte que yo envié esa fotografía al diario, lo cual significa que pasó varios filtros: que la escena fuera real y no manipulada, que formara parte del reportaje que estaba haciendo y que estuviera dentro de los permisos que tenía y que tuviera el consentimiento de la doctora. Cuando yo la envío, es para que se publique: dónde, ya no es decisión mía. 

“Hoy en nuestra sociedad occidental vivimos de espaldas al dolor y a la muerte”

¿Bajo tu punto de vista, era necesaria?

Te contestaré diciendo que si considerase que no formaba parte de ese reportaje, o que no aportaba información o que distorsionaba el reportaje que estaba documentando, no la hubiera incluido. Y creo que era igual de necesaria que otras imágenes que iban en ese reportaje o que otras imágenes duras que nos llegan a veces de lugares en guerra, o países que sufren una pandemia, como fue el caso del Ébola en África, o como ocurre en el Mediterráneo donde seguimos viendo este tipo de imágenes con la gente que busca refugio en Europa. Solo que en estos casos no nos escandaliza ver escenas de muerte, porque son lugares que están lejos y en los que consideramos ‘normal’ este tipo de escenas. No estamos acostumbrados a ver este tipo de imágenes en nuestro país, porque normalmente no ocurren y porque hoy en nuestra sociedad occidental vivimos de espaldas al dolor y a la muerte, creo. 


¿Crees que imágenes como la tuya sirven para mantener a la ciudadanía informada? ¿Qué información aporta tu fotografía?

Al menos ese es mi propósito cuando trabajo: informar.  Luego ocurre que muchas veces este tipo de fotografías no solo informan, sino que, como en esta ocasión, generan debate, con opiniones encontradas y hacen pensar. La imagen del reportaje que apareció en la portada aporta información sobre muchas cosas, que tienen que ver con la realidad que vivía esa unidad de SAMU cotidianamente en este contexto de coronavirus: muertes en domicilio que no son contabilizadas, falta de test que permitan confirmar un diagnóstico lo que les obliga a trabajar a ciegas tratando los casos como ‘posible Covid’ para que la funeraria tome las precauciones pertinentes, el miedo a acudir a los hospitales por la pandemia o las diferentes realidades de confinamiento en función de la realidad social y el tipo de realidades que se encuentran los médicos cuando acuden a los domicilios. Y en concreto esa semana, éramos el país con la tasa de mortalidad más alta del mundo, con 38 muertes por cada 100.000 habitantes. La más alta de todo el mundo. En el reportaje se incluyeron otras imágenes que tenían igualmente valor informativo para la historia que estábamos contando, de otros pacientes que esa unidad atendió ese día. Todas ellas las envié porque pienso que aportan información.


¿Te encontraste con algún impedimento para publicar tu fotografía?

Esta pregunta no estoy seguro de ser la persona adecuada para contestarla. La decisión sobre la publicación de la imagen en el medio no es mía, sino que corresponde a los editores y a la dirección. Así que el impedimento lo tendrían en todo caso ellos, que son los que toman la decisión de publicarla. Si te refieres a la parte que me compete es decir, al envío de las imágenes, yo puedo decirte que la envié como parte del reportaje sin ningún impedimento. Por lo tanto, la envío para que sea publicada, aunque la selección de las imágenes que se publican finalmente no me compete. Pero sí puedo decirte que hay muchas imágenes que no envío, porque considero que no aportan información, o que no forman parte de un reportaje o una cobertura, o porque creo que son un detalle que no cuenta lo que ocurre en el conjunto de la información o que puede distorsionar lo que en realidad ha ocurrido.


“Hay muchas imágenes que no envío, porque considero que no aportan información”

¿Qué opinas de toda la polémica que se ha generado?

En primer lugar te diría que se ha generado mucho debate, sobre todo en lo que tiene que ver con la portada del periódico. En cuanto al debate en sí, tampoco me he preocupado mucho sobre él, pues mi trabajo no es opinar sino documentar cosas. Sí puedo decirte que he tratado de contestar a todo el que me ha preguntado directamente, sobre todo muchos estudiantes de Periodismo o Comunicación o compañeros de profesión que se han interesado por el tema. La parte de debate que tiene que ver con redes sociales no me interesa demasiado, pues en la mayoría de casos se vierten opiniones anónimas de gente que escribe sin reflexionar y ni siquiera ha leído aquello de lo que está opinando. En cuanto a generar debate con mi trabajo, no es una cosa que voy buscando, pero me gusta cuando algo que comunicas genera muchas opiniones encontradas, en muchos sentidos, a favor, en contra o con matices, pues significa que has acertado en contar algo que a la sociedad le importa o le preocupa.


¿Cuál es el límite para ti entre una fotografía informativa y una morbosa?

Yo no trabajo sobre ese límite, porque el morbo no forma parte de mi trabajo. Mi trabajo es informar mediante imágenes y eso es lo que hago. Otra cuestión diferente es que esa imagen pueda provocar reacciones mentales moralmente insanas (una de las acepciones de morboso en el diccionario de la RAE), pero eso depende de la mente y de las circunstancias de cada uno. Lo que sí me llama poderosamente la atención es que nadie utiliza ese calificativo cuando la imagen viene de una guerra, o de una crisis de refugiados o de una pandemia en un país pobre. Lo cual me lleva a pensar que dependiendo de la predisposición, los prejuicios y las ideas de cada cual, una imagen de muerte puede significar una cosa u otra.  Un ejemplo es la normalidad con la que el equipo de sanitarios ese día asumió esa muerte y las cinco que tuvieron en domicilios en la guardia anterior. Porque para ellos la muerte es una cosa que ven a menudo. Si haces un reportaje acompañando a una unidad del SAMU, hay muchas posibilidades de que te cruces con la muerte. Pero que una imagen muestre la muerte no la hace necesariamente morbosa. Creo que depende más del que la mira. Otra cosa es que uno haga una fotografía de muerte fuera del contexto que está documentando y la incluya en un reportaje porque trate de buscar un efecto que cambie la realidad de lo que ha ocurrido en un lugar, pero eso yo no lo llamaría morboso, sino un engaño y yo eso procuro no hacerlo. 


¿Pediste permiso a alguien para hacerle la foto al hombre? ¿Y para publicarla? 

Para realizar el reportaje y poder acompañar a la unidad del SAMU tuve que solicitar permiso, por supuesto. Y en cada domicilio en el que entraban pedía permiso a los que allí vivían para poder entrar y tomar imágenes, explicándoles el trabajo que estaba haciendo. Era el compromiso que había adquirido para poder hacer el reportaje. 


¿Has recibido alguna queja o denuncia por parte de las personas más próximas al difunto?

No. 

En toda tu trayectoria, ¿es la primera vez que te ves envuelto en una polémica de este tipo?

Si te refieres a que mi trabajo tenga repercusión y genere debate, no es la primera vez que ocurre. De hecho es normal que ocurra en este trabajo, pues los periodistas contamos cosas para informar a la sociedad y por lo tanto para que tengan repercusión. Unas veces ocurre que se genera un debate intenso a propósito de una cosa que has publicado y otras veces ocurre que la información pasa desapercibida y esto tiene que ver con muchas cuestiones y muchas veces no coincide con el criterio de importancia de las cosas que tengo yo mismo. Mi trabajo no es generar debate sino contar cosas que ocurren, retratar la realidad. Luego, si la sociedad quiere debatir sobre esa realidad, no es una cuestión sobre la que yo tenga nada que decir, más allá de lo que tenga que ver con mi responsabilidad sobre el trabajo. Yo tengo mi opinión sobre las cosas, pero mi trabajo no es opinar, aunque es evidente que uno no puede sustraerse totalmente de sus ideas cuando trabaja.


¿Afecta esta polémica a tu vida profesional?

Como ya te he dicho antes, las cosas de las redes sociales no me interesan demasiado, me parece que no es un lugar para tener una reflexión seria como individuos y como sociedad. Sí me interesa y me resulta muy enriquecedor compartir y debatir con compañeros de profesión. Y a raíz de estos días (no solo con la publicación de este reportaje, sino con varios de los que he publicado o han publicado otros compañeros) he tenido ocasión de conversar y contrastar opiniones con varios compañeros y ha sido una experiencia muy enriquecedora. Que me pregunten sobre mi trabajo estudiantes o conocidos, me afecta en tanto que tengo que responder a muchas cosas, pero no me importa hacerlo. Especialmente me gusta atender a estudiantes cuando se interesan por mi trabajo, pues pienso que a mí me gustaría que lo hicieran conmigo si estuviera estudiando. Y también creo que es importante contarle a la gente cómo trabajamos, pues ayuda a que se reciba la información de otra manera. Lo que no me interesa en absoluto son los debates ideológicos: yo tengo mis ideas y mis convicciones, pero ese no es el objeto de mi trabajo sino que las discuto con mi gente cercana. En cambio lo que sí me afecta es la realidad que veo, que en muchas ocasiones es dura y tienes que hacer un ejercicio de concentración para poder documentarla y aún así hay veces en las que no puedes evitar que lo que ves te impacte o te conmueva en el momento que lo estás viendo. Me ocurrió varias veces por ejemplo con situaciones con niños durante la crisis de refugiados en Europa en 2015.


¿Crees que podrías haber hecho la misma fotografía de otra manera y que informara lo mismo?

No sé exactamente a lo que te refieres con ‘hacer la misma fotografía de otra manera’. En la mayoría de casos en mi trabajo yo no elijo las escenas con las que me encuentro. Si te refieres a la escena que aparece en la imagen, no es un montaje ni una composición mía. Es la realidad que me encontré allí. Cuando se trata de entrevistas, sí que puedes pedirle a la persona que pose de una determinada manera o en un determinado lugar, siempre que esa persona esté de acuerdo y que el lector comprenda que se trata de un posado para la entrevista. Pero cuando uno trabaja en un reportaje sobre algo, fotografía lo que se encuentra. Dentro de esto, pueden ocultarse cosas mediante el desenfoque o el encuadre, pero bajo mi punto de vista, el criterio debe ser informativo o de los compromisos que se hayan adquirido para hacer el reportaje, no de pudor o de miedo a enseñar la realidad. 


“No nos escandalizamos por ver por ejemplo a niños con desnutrición”

¿No crees que nos estamos acostumbrando a imágenes muy duras que nos pueden llevar a una insensibilización?

Yo no lo creo. Es más, creo que nos pasa más bien lo contrario, que nos insensibilizamos porque preferimos no ver muchas cosas. Ver el dolor de otros nunca puede llevar a la insensibilidad en mi opinión, sino a la empatía. Sí que estamos algo acostumbrados a ciertas imágenes de algunos lugares (por ejemplo de África) donde ya vemos habitual que sucedan ciertas cosas y no nos escandalizamos por ver por ejemplo a niños con desnutrición, lo cual no significa que no nos importe, simplemente nos hemos acostumbrado a recibir esas imágenes. Cuando una escena así se produce en un contexto o unas circunstancias que nos resultan cercanas a nuestra vida, nos impacta de otra forma. Por ejemplo, con la fotografía del niño Aylan Kurdi muerto sobre la arena de una playa, yo creo que una de las cosas que hizo que esa imagen tuviese tanto impacto fue la indumentaria que llevaba, porque podría ser el hijo de cualquiera de nosotros.


El CIC (Consell de la Informació de Catalunya) habla de “Respetar el derecho a la privacidad” que lo sitúan en el criterio 9 del Código Deontológico: “Dañar de forma injustificada la dignidad de los individuos de palabra o con imágenes, hasta más allá de su muerte, contraviene la ética periodística. ¿Crees que tu fotografía atenta contra la privacidad y el derecho a la intimidad de la persona fallecida?

Desde un punto de vista jurídico, no hay dudas sobre esto. Desde un punto de vista ético yo no considero que esa fotografía dañe la dignidad de esa persona.  Es más, yo le diría al CIC que modificase el texto de su Código Deontológico, pues creo que no se debe dañar la dignidad de nadie de forma justificada ni de forma injustificada. En nuestro trabajo no deben existir justificaciones para dañar la dignidad de nadie. Otra cosa es que de forma involuntaria alguien se pueda sentir herido por una información, pero debería utilizarse entonces la palabra involuntario, no injustificado. Sí considero que como sociedad dañamos la dignidad (y utilizo la primera persona del plural) de muchas personas al permitir que vivan en situación de pobreza, o al permitir que no exista un acceso universal a la sanidad, o al permitir que se mueran personas solas sin poder estar en compañía de su familia si estaba en nuestras manos que eso no ocurriera. Lo que te planteo con mi respuesta es que yo creo que lo que dañaba la dignidad de esa persona era las condiciones en las que vivía y en las que sufrió su enfermedad y no la fotografía que yo le hice en su muerte. Y sobre las condiciones en las que vivía, por supuesto me siento responsable, porque tengo mi cuota de responsabilidad en la responsabilidad colectiva. En cuanto a mi trabajo, a mis fotografías, yo trato de ser muy responsable y riguroso con lo que hago. Y trato de ser veraz y que la información que yo transmito cuente lo que ocurre en un sitio y no tergiversar la realidad. Por ejemplo, si esa imagen la hubiese presenciado en el contexto de un reportaje sobre la atención social a familias gitanas - te pongo este ejemplo porque en el barrio en el que tuvo lugar esa escena viven muchas familias gitanas - no la hubiera transmitido o no la hubiera hecho, porque no tendría nada que ver con el objeto del reportaje, pues era una persona pakistaní muerta.  







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La tercera marcha. 2020

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