• La Tercera Marcha

Jordi Roig: "Cuando sea mayor me apuntaré al Imserso"

Actualizado: abr 27

Roger Valsells.


Amigo de Dalí, pintor de brocha gorda, transportista, fotógrafo y ahora jardinero en el Cap de Creus. La vitalidad de un joven octogenario.

Jordi Roig en su oficina. Foto: RV

Buenos días Jordi.

Buenos días tengamos.


¿Cómo va la vida?

Bien.


¿Dónde estamos, en su oficina?

Exacto. En la oficina natural.


¿Se puede preguntar cuántos años tiene usted?

Dicen que tengo 83. pero no me lo acabo de creer.


¿Usted se ha jubilado?

No, no me veo jubilado yo.


¿Pero cundo cumplió los 65 años dejó de trabajar?

Sí, pero la Seguridad Social me dijo que estaba de broma y no me dejó jubilar. “¿A ver el carnet de identidad? No nos lo acabamos de creer. Usted no tiene 65 años.” Ahora tampoco se lo creen.


¿En qué trabajaba usted?

Un poco de todo. Había trabajado de pintor, de transportista, en la vendimia mucho tiempo. Siempre he tenido trabajo, siempre me ha gustado trabajar.


¿Y ahora qué hace?

Ahora jardinería. Me cuido de catorce chalets.


¿Dónde lo hace?

En el Port de la Selva y en la carretera de Llançà, distribuidos entre el Port i la Selva de Mar.


¿Mantiene catorce chalets?

Sí. Quiere decir que tengo catorce jardines de mantenimiento.


¿Siempre le ha gustado la jardinería?

Sí. Había trabajado de pintor de brocha gorda pero después probé la jardinería y es mucho más sano y me gusta más.


¿Dónde estamos ahora?

En la Selva de Mar.


¿Esta es su oficina?

Una de ellas. Hay varias.


¿Cómo se encuentra de salud?

Bien. Bueno, hay algunas subidas y bajadas, pero en general estoy bien. La doctora de Gerona a la que voy me dice que no pare. Yo creo que tiene toda la razón. Si me paro, me oxido. Si paras, llegará un momento que no podrás ni caminar. Al esqueleto se le tiene que dar caña. Es lo que hago.

“Si me paro, me oxido. Al esqueleto se le tiene que dar caña”

¿Tiene alguna ayuda con los jardines?

Sí. A veces tengo a dos chicos de Senegal y a alguno del país también. Los propietarios de las casas que cuido no quieren que lo deje. Quieren que yo sea el responsable, aunque no haga los trabajos más duros. Todo el mundo está contento conmigo, nadie me ha dicho que le devolviera las llaves. así que la vida continúa.


Es la confianza que tiene usted con los clientes.

Sí porque yo creía que, a partir de los 80 me dirían: Jordi, gracias por todo, dame las llaves. Pero ha sido al revés. "No pares, no nos dejes", me dicen.


Catorce chalets es mucho trabajo ¿no?

Cuando me jubilé, tenia 28 chalets. Nadie ha llegado a tanto. Después me quedé con seis y ahora vuelvo a tener catorce. Hago un poco de acordeón.


¿Le gusta este tipo de trabajo a la gente joven?

No demasiado. A los jóvenes del país, no. Estos del Senegal quieren trabajo.

¿Cuánta gente vive en Selva de Mar?

Dicen que ciento cincuenta, pero yo solo veo a cincuenta. Los otros deben ser gente de Barcelona.


¿Hay alguna tienda en este pueblo?

Había tres tiendas, pero ahora ya no hay nada. Ha ido de baja. El otro día hicieron un programa en la tele donde dijeron que, si en un pueblo cierran la escuela y la panadería, se acabó.


¿Por qué cree que pasa esto?

No lo sé. Por falta de gente, supongo.


¿Los jóvenes se van?

Sí. Los jóvenes se van y los viejos se van arrinconando y todo es material de guerra.


¿Pero usted no para quieto?

No. Me preguntan muchas veces cómo lo hago. Yo les digo, hago lo que puedo.


Trabaja mucho usted.

Ya le digo, voy a una doctora, a la que le haré un monumento, por qu me lleva muy bien. La tengo en el WhatsApp y siempre me dice: Si te pasa algo, me lo dices. Creo que hay poca gente que tenga a la doctora en el WhatsApp.

“Hay poca gente que tenga a la doctora en el WhatsApp”

¿El WhatsApp, es un gran invento?

Sí. Supongo que sí.


¿Los clientes le piden fotos del jardín?

Sí. Me piden fotos de los trabajos. Todo está controlado. No todo el mundo lo hace.


Esto ha cambiado mucho, ¿no? Hace veinte o treinta años no había WhatsApp.

No, pero yo siempre me he adaptado a todas las épocas. Me adapté a la época de Dalí, y ahora me he adaptado a la época sin Dalí.


¿Usted conoció a Dalí?

Con Dalí habíamos pasado mucho tiempo juntos. Una vez, comiendo en Figueres en can Duran, me preguntó:¿Jordi, tú crees que soy un hombre loco?. Yo paré de comer y le dije: Al contrario, a mí no se me ha pasado nunca por la cabeza esta palabra. Yo considero que es un hombre muy inteligente, inigualable. Al contrario, es un genio. De loco, nada de nada. No habrá nunca más alguien como usted. Y me contestó: Ya estoy más tranquilo ahora. Si le llego a decir que estaba loco, quizás no me hubiera pagado la comida!

De izquierda a derecha: Gala, el poeta Carles Fages de Climent,  Salvador Dalí, el pintor Bartomeu Massot y Jordi Roig, en su época de fotógrafo, entrando en La Selva de Mar a principios de los años sesenta.

¿Usted lee la prensa por internet?

No. Yo leo muchos libros.


¿Le interesan noticias sobre la tercera edad?

No mucho. Al contrario. Cuando me proponen ir a excursiones del Imserso les digo: Cuando sea viejo.

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La tercera marcha. 2020

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