• La Tercera Marcha

Lecciones de resiliencia desde los Balcanes

Actualizado: abr 27

Del asedio de Sarajevo durante la guerra de los Balcanes al confinamiento por el Covid-19. Suada Kapić, refugiada en su propia ciudad en los años noventa, nos escribe una carta de ánimo desde su experiencia y Alma Masic, detenida y torturada durante el conflicto, nos habla del valor de los cigarrillos para soportar el miedo y la tensión.


Roger Valsells.


Ahora, abril de 2020, mientras la pandemia planetaria del coronavirus continúa, estoy sentada en Grbavica, Sarajevo, en el mismo sitio que, entonces, abril del 1992, empezó el sitio de la ciudad. Sobrevivir a un sitio de cuatro años hace que mis amigos piensen que soy veterana y que ahora, en el momento del ataque del coronavirus, tengo la solución para la supervivencia. Desde 1992 a 1996 inventamos soluciones para sortear peligros constantes y persistentes como los francotiradores y las granadas. Todo esto sin electricidad, agua, calefacción, teléfono, correo, comida, escuelas, ropa, calzado ni ninguna institución que nos pudiera ayudar. Una vida de ruleta rusa permanente con una probabilidad muy alta de morir asesinados. 

De izquierda a derecha imágenes de Suada Kapić en Sarajevo (Junio 1992), Sarajevo (verano 1994) y Grbavica en Marzo de 1996 cuando volvió a su apartamento destrozado al final de la guerra. 

Pero, este monstruo tiene otros elementos. Aunque en aquel 1993 nosotros llamábamos invisible a aquel enemigo de Sarajevo (la ciudad estaba en primera línea y, aquellos que nos apuntaban, estaban alrededor: invisibles), ahora todo el mundo utiliza esta expresión para referirse al coronavirus. Hoy en día, todo puede ser mortal. Todo lo que toques, lo que inhales, por donde camines, lo que intercambies, lo que compres … Por tanto, la amenaza mortal del enemigo invisible de entonces también es la amenaza mortal del enemigo invisible ahora.


Con la gran diferencia que ahora tenemos algunas tiendas abiertas y las nuevas tecnologías, altamente desarrolladas, nos permiten comunicarnos con todo el mundo. La similitud es que, ahora también hemos visto cómo todo ha cambiado en 24 horas delante de nuestros ojos, igual como entonces. Pero nosotros, los ciudadanos de Sarajevo, entonces inventamos una nueva manera de vivir como un movimiento de resistencia. Ahora recibo innumerables vídeos creativos e ingeniosos sobre cómo gente de todo el mundo se salva a sí misma y a sus familias en situaciones de confinamiento con el teletrabajo, las visitas online a los museos, los cursos y el deporte por internet, los festivales virtuales, el acceso mejorado a los fondos de las bibliotecas…


Entonces, todo esto no estaba a nuestro alcance. Teníamos que correr por las calles y jugarnos la vida para ir a un festival de cine o asistir a obras de teatro iluminadas con antorchas. Nos dedicamos a construir la típica casa bosnia en tamaño real, observábamos esculturas de alambre erigidas al otro lado del río, plantábamos huertos de supervivencia, encontrábamos agua y fabricamos electricidad en una ciudad sin suministros. Ahora, con un clic,  accedemos a todo un mundo virtual y no estamos solos. Entonces para cualquier cosa que necesitábamos hacía falta tiempo y un esfuerzo enorme.


Pero entonces nosotros ganamos! Hoy en día, a los ciudadanos de Sarajevo de la generación 92-96 (aquellos que vivimos bajo el sitio) los llamo la ‘Generación de los ganadores’. Nosotros, individual y colectivamente, ganamos al miedo y sobrevivimos. Y la cultura, en todas sus formas, se convirtió en esencial. Ahora, en todo el mundo, la gente expresa esta misma necesidad. Los artistas, los creadores, los escritores, los universitarios y también todos los ciudadanos de a pie demuestran un increíble talento y la voluntad y el deseo de continuar adelante con sus vidas con la cultura que es, también, garantía de la supervivencia mental.

 Desde mi ventana en Grbavica, 2020. Fotos: Suada Kapić

En el año 2020, la ‘Generación de los ganadores’ somos la prueba de que es posible superar una situación extrema y, hasta ahora, desconocida preservando la salud mental y seguir siendo humanos.


Hoy agradecemos a todo el personal médico, a los conductores, a los comerciantes, a los trabajadores y trabajadoras esenciales, a todos los voluntarios, gente extremadamente valiente que nos permiten sobrevivir físicamente a este ataque. “


Suada Kapić, Sarajevo 1952. Directora teatral y fundadora del proyecto Fama, el primer medio de comunicación multimedia de la antigua Yugoslavia. La guerra truncó el proyecto y Suada se convirtió en refugiada en su propia ciudad durante la Guerra de los Balcanes (1991-1995).


Por su parte Alma Masic se encontró atrapada en la guerra de los Balcanes a los 22 años y se dedicó a ayudar a los convoyes de ayuda humanitaria. Fue encarcelada en una prisión militar, torturada y víctima de intentos de violación. Toda esta experiencia fortaleció su determinación de ayudar y dar voz a las víctimas.


Alma es fumadora, un hábito que adquirió durante la guerra. Durante los tres años y medio que duró el conflicto, fumar le calmaba los nervios y le ayudaba a olvidar por unos momentos el drama de la vida cotidiana bajo el acoso constante del enemigo. "En tiempos de desesperación, cuando no teníamos nada, nos agarrábamos a los cigarrillos" declara Alma en la entrevista.

Alma con su inseparable cigarrillo. Foto: AM

El sitio que sufrió la ciudad de Sarajevo durante tres años, provocó una escasez de todo. También de cigarrilos y se convirtieron en moneda de cambio. Tenían mucho valor.

En esta entrevista, Alma nos cuenta el valor que tenían los cigarrillos durante la Guerra de los Balcanes. (Idioma: inglés / Subtítulos: castellano) 

Hoy en dia, en los Balcanes fumar es todavía una parte íntima de la vida diaria como tomar el te en Inglaterra o comer hamburguesas en Estados Unidos. Bosnia y Herzegovina es uno de los países donde una de cada cinco muertes en 2017 se produjeron por cause del tabaco, según Our Wolrd in Data.


Cola delante de un Banco en Sarajevo durante la crisis del coronavirus. Foto: Mak Kapetanovic

Durante los primeros dias de confinamiento en su piso del barrio del Raval de Barcelona, Alma volvió a fumar mucho. "Sigo buscando refugio y seguridad en los cigarrillos" confiesa. Poco a poco se adaptó a la nueva situación y consiguió adquirir una rutina diaria para hacer más soportable el encierro.


Alma Masic, Sarajevo 1970, tiene una dilatada experiencia en distintos proyectos de cooperación como por ejemplo dirigiendo la Iniciativa Juvenil para los Derechos Humanos en Bosnia y Herzegovina.YIHR, o participando en lasComisiones de la Verdad (2000 - 2005). Actualmente vive en Barcelona desde donde participa en proyectos de organizaciones holandesas como experta en supervisión y evaluación para la "Construcción y responsabilidad del estado oriental de Ucrania" (EUSTAB).

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La tercera marcha. 2020

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